Citas imprescindibles 118

Indira Gandhi

“Con el puño cerrado no se puede dar un apretón de manos.”

 

Indira Gandhi 1917 – 1984

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Tipos de trabajo

Trabajos

Denominaremos trabajo al conjunto de actividades, remuneradas o no, cuyos resultados proporcionan bienes y servicios a los miembros de nuestra sociedad. Una definición útil a nuestros propósitos, pues engloba las tres clases de trabajo que expondremos a continuación.

Según esta descripción no todas las actividades consienten su catalogación como trabajo. La actividad introspectiva, en algunos casos heroica, no cabría en la definición propuesta. Resulta también difícil considerar como tal la contemplación extasiada de la belleza (animal, vegetal o mineral), y tampoco el solo esfuerzo equivale a trabajo. Por supuesto, escalar una montaña hasta los tres mil metros de altitud es empeño arduo, pero no suele calificarse habitualmente como trabajo.

La definición no requiere, por otra parte, que la actividad sea extenuante. Desde luego, incluye aquellas tareas denominadas autotélicas o no instrumentales, por carecer de una intención o propósito ajeno a sí mismas y su propia realización. En realidad, es difícil sustraer del trabajo voluntario sus cualidades autotélicas, como mostraremos más adelante. De todas formas, la mayor parte de los trabajos, obedecen a una necesidad que demanda atención obligatoria. La definición apuntada comprende aquellas actividades que se llevan a cabo por gusto o placer, por otra parte, no establece que el resultado de la actividad deba ser un objeto físico; puede tratarse también de un servicio (retribuido o no).

También es significativo el hecho de que la definición opte, desde el punto de vista metodológico, por prescindir de cualquier referencia a la utilidad social que pudiera derivarse del trabajo. El componente político (porque el grado de importancia que se le conceda dependerá de convicciones sociales, éticas y económicas) de esta interpretación del trabajo no es menos importante.

Todavía hoy los aspectos económicos, políticos y sociales del trabajo no son bien comprendidos, porque hasta los años sesenta, tanto en el ámbito académico como en la calle, “trabajo” era exclusivamente el realizado en el mercado laboral, bajo el nombre de trabajo asalariado o empleo remunerado.

Tres tipos de trabajo

El trabajo asalariado es un tipo de trabajo que se ejecuta en el mercado laboral a cambio de una contraprestación económica, aunque algunos de estos trabajos no pertenecen a aquella categoría, por ejemplo, el realizado por libre o freelance. El trabajo que se remunera cuando ha sido realizado en las condiciones en que se pactó es, desde luego, muy importante, pero solo un tipo de trabajo.

Dividiremos ahora el trabajo en tres categorías: 1) trabajo remunerado; 2) trabajo doméstico; y 3) trabajo voluntario.

 

1 – El trabajo remunerado

El trabajo remunerado recibe frecuentemente el nombre de ocupación o empleo. Independientemente de la mayor o menor propiedad de estos términos, lo que importa destacar es que la intención de esta denominación general es referirse a una actividad que da acceso al pago de una cantidad de dinero. Este importe puede adoptar la forma de salario, si el trabajador desempeña su tarea en el ámbito y bajo la dependencia de otra persona; beneficio, cuando lo percibe el dueño de los medios de producción; y pensión cuando su destinatario es una persona retirada del mercado laboral.

 

2 – Trabajo doméstico

El trabajo doméstico, también llamado reproductivo o de cuidados, admite muchas definiciones, principalmente por la dificultad de incluir todas las actividades (atender a los mayores, a los enfermos, los niños, las tareas de la casa, etc.), y las distintas clases (familiar y no familiar) de convivencia que comprende. Pero algunas constantes se repiten en todas ellas, como las que se refieren a la crianza de los niños, el cuidado en el hogar de los enfermos y otras que conciernen al bienestar de las personas que conviven bajo un mismo techo. Tienen que ver con las tareas relativas a los miembros más ancianos y los más jóvenes de la familia. Si consideramos estos factores podremos dar con una definición: el trabajo doméstico es aquel que se lleva a cabo en el hogar para atender las necesidades propias y las de otros, e incluye labores como la limpieza, la preparación de la comida, la compra, el cuidado de los niños y ancianos y de cualquier familiar, o miembro enfermo de la unidad de convivencia.

 

3 – Trabajo voluntario

Se entiende como trabajo voluntario el uso del propio tiempo en actividades no remuneradas destinadas a la ayuda a terceros distintas del trabajo doméstico. El trabajo voluntario comprende un amplio abanico de áreas que incluyen los servicios sociales, la atención médica, la educación, la solidaridad con las personas empobrecidas o que sufren discriminación, los proyectos de reinserción de personas recluidas en prisión, el asesoramiento a mujeres víctimas de agresiones, el cuidado de pacientes con enfermedades relacionadas con el VIH, la asistencia a las poblaciones afectadas por catástrofes naturales, la ayuda a los refugiados y al tercer mundo.

La motivación del trabajo voluntario suele ser la satisfacción personal que genera la propia actividad. Este sería el caso de las tareas de tipo autotélico, en las que el premio reside en su misma realización. La acción autotélica es opuesta a la instrumental, donde el proceso es secundario y simplemente un medio para lograr un fin, que es lo que cuenta. El trabajo remunerado es, con algunas excepciones, básicamente instrumental. Dada la necesidad de adquirir algunos productos esenciales (comida, vivienda, ropa…) es obligado encontrar el dinero con que obtenerlos y, para la mayor parte de la gente, el empleo es la única vía para conseguirlo.

 

El artículo 32 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reza: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libertad de elección de empleo, a condiciones justas y favorables de trabajo y a la protección contra el desempleo”. Lamentablemente la verdad de fondo es que no es el trabajo, sino una existencia material garantizada la que otorga dignidad a la vida humana.

¡Nos vemos en proximas entradas!

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Citas imprescindibles 117

Charlie Chaplin

“No debemos tener miedo a equivocarnos, hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.”

 

Charles Chaplin 1889 – 1997

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Nueva ley de protección de datos, ¿cómo nos afecta?

Las empresas que no hagan un uso correcto respecto al uso de los datos pueden recibir fuertes multas.

“El reglamento RGPD entra en vigor el 25 de mayo y permitirá a los usuarios controlar la información personal que ceden a cualquier empresa y pedir compensaciones si se incumplen las normas.”

Cuando la comisaria de Justicia de la UE recordó a principios de 2018 que “necesitamos normas modernas para responder a nuevos riesgos” no imaginaba que semanas después una investigación periodística revelaría el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook. El debate público y la actividad política que ha generado este caso coincide en el tiempo con la aplicación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que a partir del 25 de mayo dispone un nuevo escenario de protección y control de información personal para millones de usuarios europeos.

Efrén Santos, socio-abogado de ICEF Consultores, alude al derecho a la autodeterminación informativa, reconocido en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, como base para entender mejor lo que supone el RGPD: “El objetivo principal de esta regulación es que el usuario conozca quién y cómo está tratando sus datos personales, con la posibilidad de tomar una decisión al respecto”. Todo ello bajo el principio básico de la transparencia, que implica información clara y directa.

”El mayor cambio será que las empresas y administraciones públicas tendrán que pedir consentimiento expreso y específico al ciudadano para cada finalidad o uso de datos”. Eso supone que ya no será válido aplicar el consentimiento tácito, por el que un usuario presuntamente acepta lo que no rechaza de plano, ni tampoco podrán ofrecérsele casillas ya marcadas de asentimiento. El artículo 25 del reglamento describe la privacidad por diseño y defecto como principios obligatorios.

En la práctica, esto pone en cuestión muchos de los registros que hoy forman parte de las bases de datos de diferentes organizaciones, obtenidos bajo tácticas y procesos que ahora ya no son legales. “Si una organización no puede demostrar que tiene el consentimiento expreso del titular para ese fin y uso concreto, es mejor que no los use o que los borre, porque la Agencia Española de Protección de Datos le va a pedir la documentación si le inspecciona”.

Ese es el motivo por el que muchos usuarios han estado recibiendo correos de diferentes servicios, en los que se les solicitaba revalidar mediante algún proceso el permiso para mantener su información personal. Si el usuario no completa ese procedimiento, su registro pasa a ser automáticamente ilegal a partir del 25 de mayo. La consecuencia de retenerlo o usarlo puede ser para la empresa una multa del 4% de la facturación global anual o 20 millones, lo que resulte más gravoso.

La cuantía de esas sanciones preocupa especialmente en aquellas organizaciones que manejan mayor cantidad de datos, que además no son originarias de la Unión Europea. Hasta la fecha, gigantes tecnológicos como Facebook y Google podían eludir cierto control de agencias nacionales de protección de datos o responsabilidad ante tribunales de la UE, pero eso ya no será así.

Las empresas que no hagan un uso correcto respecto al uso de los datos pueden recibir fuertes multas.

Además, la suya es una posición más controvertida respecto al principio de “minimización” que promueve la nueva norma. El significado de ese concepto como la intención de que “solamente sean tratados los datos imprescindibles y únicamente sean guardados para la finalidad propia para la cual se tratan, informando sobre el plazo de conservación asociado”.

El RGPD trae como novedad precisamente la posibilidad de limitar por primera vez el tiempo en el que la información de cualquier usuario sea tratada. Esa alternativa completa el esquema de acceso, rectificación, cancelación y oposición que ya venía siendo regulado por la Ley Orgánica de Protección de Datos española (LOPD).

El RGPD trae como novedad la posibilidad de limitar por primera vez el tiempo en el que la información de cualquier usuario sea tratada.

Ese no es el único nuevo derecho que asiste a cualquier europeo respecto a sus datos, ya que también podrá descargarse la información que ha cedido a una empresa determinada para llevársela a otro servicio y apelar igualmente al derecho al olvido. La inclusión de esta alternativa supone la entrada en texto legal de la jurisprudencia marcada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en sentencia de 2014 y permitirá pedir a los motores de búsqueda que no muestren determinada información que pueda resultar perjudicial para cualquier ciudadano.

En cualquier caso, el RGPD es un marco normativo que tendrá que ser completado sin contradicción por parte de las legislaciones nacionales. En España está en trámite parlamentario la propuesta de reforma de la LOPD, que probablemente aún tarde en salir adelante. Existen alrededor de 250 enmiendas sobre ese texto.

 

“Tendremos una época de inseguridad jurídica” porque la nueva regulación de datos tendrá que ser interpretada en relación con el nuevo reglamento de privacidad en línea, que habrá de ser aprobado próximamente. Ambos esquemas legales se solaparán en algunos puntos y de la interpretación dependerán aspectos como el tratamiento de las cookies, sobre las que se asienta el modelo de negocio publicitario histórico en internet.

Con la normativa ya en marcha lo que quedará por ver es la actitud de los ciudadanos ante los nuevos derechos que les asisten. El director de operaciones de la Agencia de Seguridad de las Redes y de la Información de la Unión Europea (ENISA) contaba recientemente a La Vanguardia que “los usuarios en Europa se están empezando a despertar y dando cuenta que quieren más seguridad. Cosa que no ocurría en el pasado”.

 

¡Nos vemos en proximas entradas!

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5 Señales para plantearse un cambio laboral

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Cambiar de trabajo es una de las decisiones más difíciles a las que nos podríamos enfrentar durante nuestra vida profesional. Cierto es que en los tiempos que corren parece demasiado osado renunciar a las primeras de cambio y encontrar otro mejor o que nos satisfaga más. Pero hay momentos en los que se presentan circunstancias o síntomas que nos hacen ver más claro que ha llegado el momento de buscar un cambio y enrolarnos en nuevos proyectos más ilusionantes. Hoy vamos a comentar 5 de las señales mas claras para tomar un nuevo rumbo laboral.

Bajo salario

Quizás sea el más obvio. Realmente, trabajamos para sobrevivir y llevar una vida digna, y al final lo que más pesa es poder llegar a final de mes holgadamente para poder pagar las facturas y demás. Recibir un sueldo acorde a nuestra labor y que nos garantice estabilidad personal, sin estar con la incertidumbre de si prescindirán de nosotros en cualquier momento, es tan importante como que si no lo tienes, debes pensar en cambiar de trabajo.

El vacío

Dentro de un entorno laboral es especialmente importante la relación e interacción con los compañeros. Cuando te hacen el vacío o te apartan de los temas de conversación entramos en una espiral muy negativa y que nos hace sentirnos mal. Tanto que a veces entra a afectarnos a nuestra vida personal.

Infravaloración

El palo y la zanahoria de toda la vida. Cuando damos todo lo que tenemos y nos esforzamos en hacer nuestro trabajo lo mejor que sabemos, pero los jefes no lo valoran, nos quemamos. Sin embargo, al más mínimo error vendrán a llamarnos nuestra atención. El sentirse poco valorado es un indicador claro de que necesitas nuevos proyectos.

Desconfianza de la empresa

No todas las personas están identificadas y se sienten parte de la estrategia o filosofía de la empresa. Eso no es un problema, pero sí lo puede llegar a ser darse cuenta de que la misma está “jugando sucio” y pone en marcha procedimientos ilegales o poco éticos, que llegan a enfrentarse moralmente a los tuyos.

Mentalmente estás fuera

A lo mejor no te has dado cuenta todavía, pero indirectamente ya te has ido del trabajo. Un estudio llamado Journal of Applied Psychology, asegura que el abandono mental es el que precede al físico y es el previo a la salida definitiva de la empresa.

 

¡Nos vemos en proximas entradas!

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Citas imprescindibles 116

Platon

“Puedes descubrir mas de una persona en una hora de juego que en un año de conversación.”

 

Platón 427 a.C. – 347 a.C.

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Sobre la Ergofobia y sus casos mas comunes

Miedo al trabajo

¿Alguna vez has sentido miedo al trabajo o en el trabajo?. Nos referimos a esas ocasiones incómodas en las que hay lidiar con una situación que nos paraliza e impide realizar nuestro trabajo con naturalidad o desenvolvernos cómodamente con el entorno y los compañeros. Lo llaman ergofobia y puede llegar por muchos motivos. En este artículo te ayudaremos a superar el miedo al trabajo.

Las razones del miedo al trabajo pueden ser diversas y en ningún caso deben ser razón para avergonzarse. Sin embargo, reconocer un miedo en la empresa de forma pública no es fácil y no saber buscar soluciones puede prolongar una situación incómoda más de lo debido. En la mayor parte de los casos tus miedos tienen una solución que tú mismo puedes llevar a la práctica. Es decir, tú mismo puedes superar tu miedo al trabajo.

Formas de tener miedo al trabajo y consejos para superar la ergofobia

1- Miedo a no estar cualificado para el trabajo.- Más conocido como Síndrome del Impostor, este miedo se caracteriza por la sensación que tienen algunos trabajadores de no merecer el éxito que alcanzan o de no estar cualificados para ocupar las posiciones que tienen a nivel laboral. A pesar de llevar a cabo su trabajo con éxito, se sienten sobrevaloradas y están siempre alerta esperando el momento en que alguien se de cuenta de que, en realidad, no tienen las cualidades necesarias para el puesto que ocupan. Es necesario deshacer esas creencias negativas y trabajar en los valores, habilidades y conocimientos propios, de esa manera aprendemos a valorarnos y a recuperar la autoestima.

2- Una de las situaciones más habituales en la empresa y a las que temen enfrentarse los empleados son las jornadas laborales que sobrepasan el horario laboral e incluyen fines de semana y jornadas maratonianas sin remuneración.

¿Qué puede hacerse en los casos en los que por miedo nos vemos obligados a trabajar de más?. Antes de aceptar un puesto, debemos preguntar todo, incluidos los horarios “reales” de trabajo. Una vez conocidos, hay que sopesar los pros y los contras y ser consecuentes con la decisión que hayamos tomado. Si aceptas, y con el tiempo sientes que no merece la pena, deja de hacerlo sin miedo a las represalias. Quién sabe, puede que la represalia te lleve a algo mejor, nunca sabemos qué hay detrás de cada puerta.

3- El miedo a tener compañeros brillantes es otra de las formas de tener miedo al trabajo más habituales  que puedan empequeñecer el trabajo personal, puede ocasionar situaciones incómodas en la empresa en muchos sentidos; tanto para aquel que se siente en desigualdad como para el que debe lidiar con un compañero poco seguro de sí mismo. Son situaciones difíciles de detectar y en la mayor parte de las ocasiones los responsables de los equipos no saben cómo gestionarlas.

Para poner fin a este tipo de miedo, es necesario: cambiar el pensamiento ‘me va a quitar el puesto’ por el de ‘Tengo muchos puntos fuertes’ y seguidamente enumerarlos por escrito, como experiencia en el puesto, buena organización, don de gentes… Apóyate en tus dones, seguro que tendrás algunos que esas personas no tendrán.

4- Una gran preocupación, especialmente cuando se trata de jóvenes profesionales, es el miedo a tener superiores que no permiten desarrollar el potencial personal del trabajador. Dependiendo de cuanto te impliques y cuanto valor añadido le des a un puesto, así será valorado ese cargo y también tu trabajo. A pesar de todo, cuando creas que tu superior frena realmente tu carrera, debes tratar de cambiar de área, informándote primero de donde están los buenos líderes, aquellos que favorecen el crecimiento de su equipo.

5- Miedo a no alcanzar los objetivos. Muchas de las empresas fijan objetivos cuantitativos que ejercen una presión en los trabajadores. ¿Qué consejo se puede aplicar para superar el miedo a no llegar a las cifras establecidas?. Algo fundamental en el trabajo y en la vida es desdramatizar. Trabajar por objetivos es duro cuando lo haces por primera vez, así que hay que curtirse cuanto antes. Y sobre todo aceptar que si quieres ese trabajo necesitas ‘vivir el día a día’, siendo un buen profesional, pero sin obsesionarte por qué pasará a final de mes.

6- Miedo al liderazgo. En ocasiones, trabajadores pasivos, con carácter tímido y tendencia a pasar desapercibidos, deben enfrentarse a situaciones en las que se exige liderazgo, iniciativa, hablar en público, defender ideas u opiniones, etc. ¿Es algo que puede trabajarse para hacerse con mayor fluidez? Sin duda. Nacemos con ello dentro, aunque a lo largo de la vida los miedos nos hacen creer que no tenemos esas habilidades. Lo cierto es que están ahí, únicamente hay que buscar a quien sepa sacarlas.

7- El miedo a la continuidad laboral es uno de los mayores temores de trabajadores con contratos por obra y servicio, convenios, contratos de autónomos y cualquier otra situación de inestabilidad laboral… ¿Qué puede hacerse para tratar de llevar esta situación de forma estable y no afecte al desempeño profesional?. Los trabajos ‘fijos’ como se entendían antes ya no existen, hay que hacerse a la idea. Con la intención de generar puestos de trabajo favoreciendo al empleador, las condiciones laborales son ahora precarias para todos, incluidas las personas con muchos años en un puesto. Hay que pensar sólo en ser buen profesional y en hacer un buen desarrollo en tu puesto de trabajo. Vivir el día a día.

8- El miedo a solicitar la jornada parcial, es muy habitual, incluso tras la maternidad. En ocasiones, las empresas no conciben que alguien con un cargo de responsabilidad la solicite, y lo sienten como una falta de compromiso con la empresa. ¿Qué puede hacerse para obtener la jornada parcial sin perder responsabilidades?. No ceder a las presiones, denunciar si no quieren concederla teniendo derecho, y exigir que se respeten las condiciones que teníamos anteriormente, excepto la bajada proporcional de sueldo.

El paso más difícil es hacer frente al miedo al trabajo. Evita dejarlo a un lado, toma la iniciativa y pon remedio si quieres superar el miedo al trabajo. De lo contrario, perderás la ilusión. Y recuerda aquello que Franklin D. Roosevelt dijo en una ocasión: “A lo único que le debemos temer es al miedo como tal”.

¡Nos vemos en proximas entradas!

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Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot
-Ingeniero en Informática de Gestión
-Certificado en ITIL V3
-Certificado en CMMI
-Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

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