Adaptación transitoria al trabajo tras un periodo de incapacidad

Protocolo de actuación en la vuelta al trabajo:


En el caso de baja por contingencias profesionales, la mutua ser encargará tanto de la asistencia sanitaria de como las prestaciones que se deriven.

En el caso de contingencias comunes la asistencia sanitaria la hará siempre el Sistema Público de Salud, pero las prestaciones que correspondan serán a cargo de la Seguridad Social, o bien de la mutua si la empresa tiene concertada la cobertura de las bajas por contingencias comunes.


Es importante detectar lo antes posible las bajas que se producen en la empresa o situaciones que puedan derivar a ello en un futuro próximo, y analizar cada caso para poder establecer un protocolo de actuación desde el momento que el trabajador comunica su baja hasta su reincorporación al trabajo.


Como punto de partida, se recomienda a la empresa hacer un análisis de la postura que adopta y comprobar las acciones que emprende con sus trabajadores durante un periodo
de incapacidad.


A continuación, proponemos a la empresa los siguientes pasos a seguir:


1. Detectar bajas o situaciones que las potencien lo antes posible


En función del tamaño y características de la empresa, bien el departamento de RRHH u otra persona designada para ello, vigilará periódicamente las bajas que se producen en la empresa, con el fin de identificar lo antes posible al trabajador ausente y poder ayudarle. Se comunicará dicha circunstancia al servicio de vigilancia de la salud (bien externa a través del concierto con un servicio de prevención ajeno, o bien interno de su servicio de prevención propio) u otro servicio médico para que elabore un informe sobre las limitaciones que éste presenta con el fin de que la empresa pueda valorar las mejores opciones, si las hay, de vuelta al trabajo.

 
El servicio de prevención deberá evaluar y controlar periódicamente las situaciones donde las condiciones de trabajo pueden influir negativamente en el trabajador, pudiéndole originar un daño en la salud. Igualmente deberá evaluar las exigencias del puesto y los riesgos laborales expuestos a trabajadores especialmente sensibles o que puedan presentar algún tipo de patología no laboral que se agrave en el trabajo por las condiciones existentes.


2. Contactar con el trabajador

Se mostrará la predisposición por parte de la empresa designando un “Responsable AVAT (Acompañamiento Vuelta al Trabajo)” para ayudarlo durante el proceso. Es importante estudiar y decidir la persona que se designe para llevar a cabo este acompañamiento, ya que jugará un papel muy importante en la toma de decisión del trabajador enfermo a la hora de participar en este proceso de reincorporación. Tratará de generar en todo momento un clima de confianza y seguridad al trabajador.

En función del tipo, tamaño y recursos de la empresa, el responsable puede ser interno o externo: un superior inmediato, un integrante del departamento de RRHH, el propio empresario o su representante, el técnico del servicio de prevención, una consultoría externa, etc. La empresa se muestra más involucrada si el responsable es de un mayor nivel jerárquico o si es un recurso interno, y por tanto más convencimiento por parte de trabajador. Aunque en ocasiones se puede sentir más intimidado por interpretar esta designación como una toma de control o medida de vigilancia durante su proceso de recuperación.

Igualmente se elegirá el canal de comunicación más adecuado, pudiendo contactar por escrito, por teléfono o en persona. En este sentido se recomienda mandar una carta unos días antes de ponerse en contacto telefónicamente con el trabajador, donde se explique el objetivo y los fundamentos del proceso, recalcando su voluntariedad y confidencialidad. De este modo el trabajador puede reflexionar en su decisión.

En esta etapa se trata de informar al trabajador sobre el programa que establece la empresa y de los recursos disponibles, para poder favorecer en todo cuanto sea posible la reincorporación al trabajo. También se deberá facilitar al trabajador, si así lo desea, el servicio de vigilancia de la salud. Tiene que quedar claro que cualquier dato o información personal y médica tratada será confidencial, cumpliendo con la Ley de Protección de Datos y únicamente será transmitido al personal que deba conocerla con el previo consentimiento del trabajador.


Se debe conseguir, que el trabajador se motive y crea en una posible reincorporación al trabajo. El trabajo influye positivamente en las personas, la conservación del puesto de trabajo
tranquiliza, incluso en muchas ocasiones ayuda a completar la recuperación.


Si el trabajador muestra, voluntariamente, su participación, siempre que sea posible, se convocará una entrevista personal. De lo contrario, la empresa nunca tomará esta negativa
como motivo de discriminación hacia este trabajador, ni le perjudicará en ningún sentido.

 3. Entrevista inicial


Se trata de profundizar y analizar las razones de la baja para valorar las opciones, cuando las haya, de vuelta al trabajo; en un clima de proximidad y confianza hacia el trabajador. Una entrevista personal entre el trabajador y el “Responsable AVAT (Acompañamiento Vuelta al Trabajo)” genera más sensibilidad en ambas partes implicadas: al trabajador le aporta más confianza y a la empresa le ayuda a comprender mejor cada situación personal para poder valorar su situación.
Durante la entrevista se debe recordar el propósito final, que es mostrar ayuda al trabajador para favorecer, siempre que sea posible, su vuelta al trabajo. Se debe explicar más detenidamente la política establecida en la empresa, el protocolo de actuación que se ha implantado para ello y los recursos de los que se disponen para poderlo llevar a cabo.


Se debe intentar averiguar si el motivo de su baja puede tener relación con las condiciones de trabajo a las que estaba expuesto, cuánto tiempo se estima de baja, necesidades del trabajador, capacidades para poder desarrollar otras tareas y sus expectativas de futuro y su visión de vuelta al trabajo. También se recopilará toda sugerencia dada por el trabajador que pueda favorecer la vuelta al trabajo, siempre que pueda hacerlo.


El “Responsable AVAT” debe promover y establecer un canal de comunicación entre el trabajador y su superior inmediato, con el fin de adaptar medidas más particularizadas y efectivas.


El papel del superior inmediato es muy importante. En todo el proceso tendrá que mantener una visión objetiva, donde prime el apoyo al trabajador en su reincorporación a resultados
productivos, controlando que las condiciones de trabajo no interfieren en su recuperación o capacidades y promoviendo un clima conciliador con el resto de los compañeros ante una
nueva situación en la que sus condiciones laborales pueden verse afectadas.


Cuanta más información se recopile, más personalizado y eficaz será el programa de intervención para su reincorporación al trabajo.


Se debe pedir por escrito el consentimiento del trabajador para poder compartir la información recopilada, respetando la confidencialidad y la Ley de Protección de Datos.


4. Evaluación en profundidad


Con toda la información recopilada, se valorarán todos aquellos factores (personales, laborales, no laborales, sociales, etc.) que pueden influir, tanto positiva como negativamente en la reincorporación o vuelta al trabajo.


Aspectos fundamentales a valorar:

  • Tareas realizadas, y la forma de ejecución, por el trabajador hasta el momento de la baja. Revisión conjunta de la evaluación de riesgos entre el servicio de prevención, el
    superior inmediato, el trabajador y el “Responsable AVAT (Acompañamiento Vuelta al Trabajo)”. Se deben identificar las tareas realizadas, su duración, frecuencia, valoración de los riesgos expuestos, medidas establecidas, etc.
  • Capacidades y conocimientos del trabajador para llevar a cabo dichas tareas. Se deben identificar posibles barreras ante sus limitaciones. Esta información, se podrá obtener
    a través del trabajador y de los servicios médicos que lo tratan o de la vigilancia de la salud (previo consentimiento del trabajador, respetando la confidencialidad y protección de datos).
  • Posibles modificaciones en las condiciones de trabajo que afecten a otros trabajadores. Se recopilarán reacciones, aportaciones de otros compañeros y del superior inmediato.
  •  Tareas que el trabajador puede desempeñar en función de sus capacidades. Se debe hacer una determinación conjunta entre el trabajador, el superior inmediato, el servicio de prevención y los servicios médicos y de rehabilitación.
  • Medidas de adaptación y accesibilidad al puesto de trabajo. Información facilitada por el servicio de prevención u otros profesionales en función de la medida a implantar. Cuando la información recopilada sea insuficiente, se podrán programar entrevistas posteriores o incluso programar visitas a especialistas médicos, siempre voluntariamente y con consentimiento escrito del trabajador. Se podrá solicitar información, previo consentimiento pactado en el punto anterior, a otros agentes que puedan jugar un papel importante prestando asesoramiento y ayuda en este proceso de reincorporación laboral, como responsables de las prestaciones sociales, servicio de prevención, agencias de empleo, médico de familia u otros especialistas médicos, etc. obteniendo, así, una visión más global de cada caso con el fin de dar la mejor solución.


5. Establecimiento de un programa individualizado de reincorporación


El superior inmediato y el trabajador, a través del “Responsable AVAT”, deben consensuar medidas, bajo el asesoramiento, igualmente, de un equipo multidisciplinar (servicio de prevención, distintos departamentos de la empresa involucrados, especialistas médicos, agentes sociales, etc.), para buscar un equilibrio entre lo demandado por el trabajador
(capacidad-necesidad) y el trabajo (requerimientos-entorno).

Las líneas de acción principales se fundamentarán en:

  • Factores físicos y ambientales del trabajo: espacio, equipos, agentes ambientales como ruido, iluminación, temperatura, vibraciones, exposición a agentes químicos, etc.
  • Factores sociales y organizativos.
  • Capacidad funcional y salud del trabajador.

Este programa debe incluir medidas de:

  • Prevención e intervención: se deben ofrecer al trabajador los tratamientos y/o revisiones médicas, que precise hasta su total recuperación. Otra medida preventiva podría ser el ofrecimiento de servicios de atención al trabajador para conocer en profundidad y saber gestionar la lesión, patología o enfermedad.
  • Rehabilitación e integración: se deben ofrecer al trabador programas de formación, servicios de reorientación laboral, terapia ocupacional y medidas de accesibilidad como adaptaciones del entorno y puesto de trabajo; es decir cambios en las condiciones de trabajo dando respuesta a las necesidades, capacidad y rendimiento que puede ofrecer el trabajador. Cuando no sea posible dar esta respuesta, la reincorporación será a otro puesto de trabajo. La adaptación del puesto de trabajo se dirigirá a trabajado res que presenten una minusvalía reconocida por el órgano
    competente o a trabajadores sin minusvalía reconocida pero que les haga especialmente sensibles a determinados riesgos expuestos que provoquen o agraven su salud y consistirá en una valoración por el servicio de prevención, que debe incluir:


· Análisis de las tareas del puesto de trabajo a desempeñar, riesgos laborales inherentes a su desarrollo y capacidades-limitaciones del trabajador para su desempeño.
· Propuesta de medidas de actuación para que el trabajador sea apto para su desarrollo.


Este programa, siempre cumpliendo con la protección de datos, debe ser confidencial, y sólo tendrán acceso a su información aquellas personas autorizadas por el trabajador (previo consentimiento por escrito).


6. Seguimiento y comprobación de la efectividad del programa


Debe comprobarse que las acciones establecidas son efectivas. Para ello, el trabajador seguirá un control médico para certificar que su salud va mejorando, o se mantiene, a raíz de las medidas implantadas.


También es recomendable mantener otras entrevistas periódicas con el trabajador para conocer de primera mano sus avances o dificultades durante este proceso y así poder subsanar posibles deficiencias detectadas.

¡Nos vemos en próximas entradas!

Fuente: Guía metodológica G-ESP-007/0 (GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS PREVENTIVAS PARA AUTÓNOMOS Y PYMES)

Publicado en Buenas practicas, Metodologías

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Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot

– Ingeniero en Informática de Gestión

– Certificado en ITIL V3

– Certificado en CMMI

– Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

– Máster en Dirección de Comercio Intenacional

– Empresario

– Estudiante de grado en Trabajo Social

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