Una ayuda para lograr los propositos de Año nuevo

1. Haz balance del año pasado

La costumbre de hacer balance del año no solo es positiva, sino necesaria y saludable. La revisión debe ser real, en cuanto a considerar aspectos positivos y negativos, siempre mirando causas tanto de unos como otros. Para ello, lo ideal es reservar un rato libre el 31 de diciembre o los días previos y dedicarlo a reflexionar sobre el año.

Escribirlo es la mejor opción, ya que te ayudará a repasar todo al detalle y tener claro lo bueno y lo malo del año que va a terminar. Seguro que has conseguido más objetivos de los que creías y has vivido momentos muy buenos, pero también tendrás que prestar atención a lo que no ha ido bien, especialmente a eso que está en tu mano cambiar como por ejemplo los hábitos saludables o la organización de tu tiempo. Como ya hemos dicho, haz hincapié en las causas para determinar de qué manera puedes mejorar tu vida el próximo año.

2. Escoge poco objetivos y realistas

Lo deseas, pero es difíicil. Posiblemente no puedas bajar dos tallas en dos meses ni ser un bilingüe perfecto con un cursillo online. Plantéate solo unos pocos objetivos, y de forma flexible, de un modo que los puedas alcanzar. Es importante que lo hagas así, ya que si te propones metas complicadas, lo más probable es que tires la toalla a los pocos días.

Por ejemplo, si quieres empezar a hacer ejercicio y llevas mucho tiempo sin hacerlo, no tiene sentido que pretendas hacer deporte de golpe todos los días. Comienza fijando 2 días a la semana y aumenta progresivamente si lo consideras necesario. Sea cuál sea tu objetivo, permítete hacerlo paso a paso y recompénsate por los pequeños logros. ¡Seguro que lo conseguirás!

3. Mantén una actitud positiva

Puede que llegues al final del año cansado y con poca energía vital. Pero lo más importante es que comiences esta etapa manteniendo una actitud positiva esta Navidad que puedas extender durante el resto de días del año.

Esto no quiere decir que esté prohibido estar triste, ya que hay determinadas circunstancias de la vida en las que es inevitable sentirse así, sino que intentes mantener siempre la esperanza y la ilusión. Mantener presentes nuestros propósitos y creer en nosotros mismos puede ayudarnos a levantarnos en los momentos en los que no nos sentimos tan bien.

4. Comparte tus propósitos

Lo tendrás más fácil si los que te rodean saben que tienes la intención de conseguir algo. Ponte un recordatorio en la nevera, coméntalo con tus amigos y hazlos tus aliados. Así ellos siempre tendrás palabras de apoyo para ti cuando creas que no puedes alcanzar la cima.

Además, el hecho de que lo sepan también puede ayudarte a evitar determinadas situaciones que te compliquen alcanzar tu objetivo. Por ejemplo, si te has propuesto dejar de fumar y las personas más cercanas a ti lo saben, no te ofrecerán un cigarro. Por no hablar de que el hecho de que los demás sepan que te has propuesto algo, añadirá un poquito de presión que te motivará para ser constante. Aunque esto lo haces por ti y no por los demás, un empujoncito nunca viene mal, ¿no crees?

5. Confía en ti

El secreto del éxito no está fuera, sino en tu interior. Todo se trata de ser consciente de quién eres y de tu gran capacidad. Solo así podrás conseguir todo cuanto te propongas.

Un ejercicio que puede ayudarte a aumentar la confianza en ti misma es repasar todo aquello que ya has logrado y de lo que te sientes orgulloso. A veces no nos damos cuenta ni valoramos todo lo que ya hemos conseguido, así que, sea lo que sea, date cuenta de que igual que conseguiste algo en el pasado, puedes volver a hacerlo.

Apúntalo todo y después anota también tu objetivo y por qué crees que puedes lograrlo. Cada vez que pienses que no lo vas a conseguir o que es más sencillo rendirse, vuelve a leer este papel. Seguro que te ayudará a continuar.

6. Permítete equivocarte y no te desanimes

Aunque ya tengas claro cómo empezar bien el año para lograr todo lo que quieres, debes tener siempre presente que somos seres humanos y como tal cometemos errores. Así que lo más importante es que seas capaz de caer y levantarte más fuerte.

Por eso, si tu propósito de Año Nuevo es, por ejemplo, comer mejor, no debes renunciar a él solo porque algún que otro día comas alimentos que no son saludables. De hecho, para conseguir este tipo de objetivos es primordial ser flexible y tener en mente que hacer todo a la perfección no es posible. El final del camino está cerca y aunque al inicio parezca que no, si no te rindes a la primera lograrás todo lo que te propongas.

¡Nos vemos en próximas entradas!

Publicado en Buenas practicas, Opinión

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Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot

– Ingeniero en Informática de Gestión

– Certificado en ITIL V3

– Certificado en CMMI

– Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

– Máster en Dirección de Comercio Intenacional

– Empresario

– Estudiante de grado en Trabajo Social

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