Sobre la Ergofobia y sus casos mas comunes

Miedo al trabajo

¿Alguna vez has sentido miedo al trabajo o en el trabajo?. Nos referimos a esas ocasiones incómodas en las que hay lidiar con una situación que nos paraliza e impide realizar nuestro trabajo con naturalidad o desenvolvernos cómodamente con el entorno y los compañeros. Lo llaman ergofobia y puede llegar por muchos motivos. En este artículo te ayudaremos a superar el miedo al trabajo.

Las razones del miedo al trabajo pueden ser diversas y en ningún caso deben ser razón para avergonzarse. Sin embargo, reconocer un miedo en la empresa de forma pública no es fácil y no saber buscar soluciones puede prolongar una situación incómoda más de lo debido. En la mayor parte de los casos tus miedos tienen una solución que tú mismo puedes llevar a la práctica. Es decir, tú mismo puedes superar tu miedo al trabajo.

Formas de tener miedo al trabajo y consejos para superar la ergofobia

1- Miedo a no estar cualificado para el trabajo.- Más conocido como Síndrome del Impostor, este miedo se caracteriza por la sensación que tienen algunos trabajadores de no merecer el éxito que alcanzan o de no estar cualificados para ocupar las posiciones que tienen a nivel laboral. A pesar de llevar a cabo su trabajo con éxito, se sienten sobrevaloradas y están siempre alerta esperando el momento en que alguien se de cuenta de que, en realidad, no tienen las cualidades necesarias para el puesto que ocupan. Es necesario deshacer esas creencias negativas y trabajar en los valores, habilidades y conocimientos propios, de esa manera aprendemos a valorarnos y a recuperar la autoestima.

2- Una de las situaciones más habituales en la empresa y a las que temen enfrentarse los empleados son las jornadas laborales que sobrepasan el horario laboral e incluyen fines de semana y jornadas maratonianas sin remuneración.

¿Qué puede hacerse en los casos en los que por miedo nos vemos obligados a trabajar de más?. Antes de aceptar un puesto, debemos preguntar todo, incluidos los horarios “reales” de trabajo. Una vez conocidos, hay que sopesar los pros y los contras y ser consecuentes con la decisión que hayamos tomado. Si aceptas, y con el tiempo sientes que no merece la pena, deja de hacerlo sin miedo a las represalias. Quién sabe, puede que la represalia te lleve a algo mejor, nunca sabemos qué hay detrás de cada puerta.

3- El miedo a tener compañeros brillantes es otra de las formas de tener miedo al trabajo más habituales  que puedan empequeñecer el trabajo personal, puede ocasionar situaciones incómodas en la empresa en muchos sentidos; tanto para aquel que se siente en desigualdad como para el que debe lidiar con un compañero poco seguro de sí mismo. Son situaciones difíciles de detectar y en la mayor parte de las ocasiones los responsables de los equipos no saben cómo gestionarlas.

Para poner fin a este tipo de miedo, es necesario: cambiar el pensamiento ‘me va a quitar el puesto’ por el de ‘Tengo muchos puntos fuertes’ y seguidamente enumerarlos por escrito, como experiencia en el puesto, buena organización, don de gentes… Apóyate en tus dones, seguro que tendrás algunos que esas personas no tendrán.

4- Una gran preocupación, especialmente cuando se trata de jóvenes profesionales, es el miedo a tener superiores que no permiten desarrollar el potencial personal del trabajador. Dependiendo de cuanto te impliques y cuanto valor añadido le des a un puesto, así será valorado ese cargo y también tu trabajo. A pesar de todo, cuando creas que tu superior frena realmente tu carrera, debes tratar de cambiar de área, informándote primero de donde están los buenos líderes, aquellos que favorecen el crecimiento de su equipo.

5- Miedo a no alcanzar los objetivos. Muchas de las empresas fijan objetivos cuantitativos que ejercen una presión en los trabajadores. ¿Qué consejo se puede aplicar para superar el miedo a no llegar a las cifras establecidas?. Algo fundamental en el trabajo y en la vida es desdramatizar. Trabajar por objetivos es duro cuando lo haces por primera vez, así que hay que curtirse cuanto antes. Y sobre todo aceptar que si quieres ese trabajo necesitas ‘vivir el día a día’, siendo un buen profesional, pero sin obsesionarte por qué pasará a final de mes.

6- Miedo al liderazgo. En ocasiones, trabajadores pasivos, con carácter tímido y tendencia a pasar desapercibidos, deben enfrentarse a situaciones en las que se exige liderazgo, iniciativa, hablar en público, defender ideas u opiniones, etc. ¿Es algo que puede trabajarse para hacerse con mayor fluidez? Sin duda. Nacemos con ello dentro, aunque a lo largo de la vida los miedos nos hacen creer que no tenemos esas habilidades. Lo cierto es que están ahí, únicamente hay que buscar a quien sepa sacarlas.

7- El miedo a la continuidad laboral es uno de los mayores temores de trabajadores con contratos por obra y servicio, convenios, contratos de autónomos y cualquier otra situación de inestabilidad laboral… ¿Qué puede hacerse para tratar de llevar esta situación de forma estable y no afecte al desempeño profesional?. Los trabajos ‘fijos’ como se entendían antes ya no existen, hay que hacerse a la idea. Con la intención de generar puestos de trabajo favoreciendo al empleador, las condiciones laborales son ahora precarias para todos, incluidas las personas con muchos años en un puesto. Hay que pensar sólo en ser buen profesional y en hacer un buen desarrollo en tu puesto de trabajo. Vivir el día a día.

8- El miedo a solicitar la jornada parcial, es muy habitual, incluso tras la maternidad. En ocasiones, las empresas no conciben que alguien con un cargo de responsabilidad la solicite, y lo sienten como una falta de compromiso con la empresa. ¿Qué puede hacerse para obtener la jornada parcial sin perder responsabilidades?. No ceder a las presiones, denunciar si no quieren concederla teniendo derecho, y exigir que se respeten las condiciones que teníamos anteriormente, excepto la bajada proporcional de sueldo.

El paso más difícil es hacer frente al miedo al trabajo. Evita dejarlo a un lado, toma la iniciativa y pon remedio si quieres superar el miedo al trabajo. De lo contrario, perderás la ilusión. Y recuerda aquello que Franklin D. Roosevelt dijo en una ocasión: “A lo único que le debemos temer es al miedo como tal”.

¡Nos vemos en proximas entradas!

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Publicado en Herramientas, Opinión, Vivencias

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Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot
-Ingeniero en Informática de Gestión
-Certificado en ITIL V3
-Certificado en CMMI
-Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

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