Imagicación, creatividad e Innovación

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Con frecuencia se nos dice en los medios de comunicación que la clave para que nuestro negocio sobreviva e incluso prospere está en la innovación. Innovar está de moda, no hay duda. Lo escuchamos en todos los congresos, en los foros, en los artículos. Tanto es así que cualquier producto parece que debe llevar en su descripción este término para mostrar así su modernidad y fiabilidad.

Pero la innovación no es ni mucho menos lo que la mayoría nos imaginamos. ¿De verdad todo el mundo tiene clara la idea que esta palabra representa? Después de ver el uso que se le da al término en sí estoy convencido de que en estos últimos años se ha banalizado hasta tal punto que hoy en día sufrimos una gran confusión de terminología.

La innovación es algo mucho más serio y de más calado de lo que se nos intenta transmitir. Cada vez que escucho eso de “vamos a innovar un poco” no puedo dejar de sonreír. ¿Innovar? pero ¿acaso sabemos lo que es?

Para aclarar conceptos, mejor empezar por el principio.

Imaginación

Al igual que el ojo no entrenado no entiende una obra de arte hasta que esta está terminada, cuando hablamos de innovación no debemos olvidar de dónde parte todo el proceso. Si en la obra de arte los bocetos, el material y las primeras ideas son lo que imperan, en la innovación lo será la imaginación. Esta y no otra será su auténtica materia prima. Y es que imaginar que algo puede ser de otra manera es el primer paso hacia la innovación. Imaginar se les da bien a los niños y menos a los adultos, más que nada por falta de práctica. Imaginar es contemplar otros mundos, creer y, por tanto, ver otras posibilidades aunque de momento no existan. También es jugar, probar, arriesgar en ideas locas, sin sentido. Sin el juego esto no sería posible. Cuando imaginamos, sin quererlo, creamos ideas sin importarnos si son buenas o no. Lo importante en esta fase es jugar, pasarlo bien y dejar volar la imaginación. ¿Cuánto tiempo hace que no la liberas?

Creatividad

Pasamos a otro nivel. La creatividad la han definido como la capacidad de generar ideas nuevas y valiosas. Para esa producción de ideas será necesario recurrir a la imaginación, ya que será ella la que nos proporcione todo lo referente a la variable “novedad”. Pero la creatividad no se queda simplemente en lo nuevo, sino que va más allá. Para aportar valor necesitará tener un objetivo (una de las diferencias más importantes respecto a la imaginación) que cumplir, es decir, no valdrán todas las ideas, por imaginativas o rompedoras que sean. Servirán aquellas que solucionen el problema o foco que hemos determinado. Para ello se usará, además del pensamiento divergente, su eterno compañero, el pensamiento convergente. Gracias a él podremos someter a nuestras ideas a un proceso de evaluación. Al final del proceso creativo tendremos una idea apta para lograr nuestro objetivo.

Innovación

Y por fin la última capa de la cebolla. Estamos en la última parte de este todo y  también en la más compleja. Innovar no es ser original (lo hemos visto en “imaginación”), ni siquiera es tener ideas creativas (se ha visto en “creatividad”) sino que va más allá. De ahí lo dicho en la introducción. Innovar es todo eso llevado hasta la sociedad y aceptado por la misma. Me explico. Detectar una nueva oportunidad y generar una idea creativa al respecto, desarrollarla y ponerla en el mercado, y además que esta sea aceptada por el público por su evidente valor añadido. Eso es innovar. Por tanto, si nuestra idea, por muy creativa que sea, no es aceptada por el cliente, me temo que no estamos innovando (aunque sí siendo muy creativos).

Hemos querido meter en la misma olla la imaginación, la creatividad y la innovación durante mucho tiempo. Es más, conceptos como talento, calidad o ingenio también son mezclados en esta receta. Por ello cuando comentas a alguien que en realidad no está innovando, se molesta.

Puede que estas definiciones convenzan más o menos. Para mí, lo más importante sería que en cada empresa se tenga un consenso de lo que se entiende por cada uno de los términos. Con ello evitaremos desviarnos de lo que realmente queremos y conseguir grandes cosas.

¡Nos vemos en próximas entradas!

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Publicado en Opinión, Vivencias

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Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot
-Ingeniero en Informática de Gestión
-Certificado en ITIL V3
-Certificado en CMMI
-Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

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